Un día decidí hacer un viaje... un viaje que me llevara muy lejos, muy lejos de mi realidad, y así fue como tome el viaje al la fantasía, un viaje al interior de mi realidad.
nunca supe bien, si mi viaje fue por dentro de mi mente o de mi alma, pero de lo que estoy seguro, es que este viaje, a pesar de ser muy largo, fue muy corto; ya no tenía fuerzas para seguir en el, pero había algo dentro de mí que me decía que no podía salir así como así, tenía que llegar hasta lo más profundo para entender al menos un poco lo que estaba viendo, para entender al menos un poco mis actos, para entender que, lo que creía, era solo una fantasía.
Y así partió este viaje hacia adentro... iba solo, sin nada más que mi ser, no llevaba nada que me pudiera ayudar, nada que me pudiera desviar... era un viaje de mi, por mi, hacia mí, y para mí.
Cuando llegué, a nadie encontré, solo el silencio, por compañero pude tener, porque en momentos como este lo mejor es ver, para así poder buscar lo que realmente podamos llamar realidad, para ver con nuestros ojos un todo, y no solamente una fracción.
Caminé por el vacio, sentí el olvido, conocí la falta de conocimiento, entendí la incomprensión, y me di cuenta que las respuestas estaban en algún lugar por ahí... escondidas para mí, pero que querían que las pudiera descubrir en el momento oportuno, en el momento en que tuviera la sabiduría para comprenderlas.
Fue en ese momento en que me di cuenta que todas esas caras me miraban a mí, no porque yo fuera alguien extraño, sino porque de mi salía una luz que alumbraba un poco a mi alrededor, y que alumbraba también a esas caras... esas caras me miraban y me pedían la ayuda para seguir, me pedían la fuerza para continuar. Y descubrí que con mis virtudes yo las podía ayudar... y descubrí que esas caras era el reflejo de mi verdad, descubrí que me estaba enfrentando a mi propia realidad... y me hablaban... y yo les respondía... y me preguntaban... y yo les respondía... y me aconsejaban... y yo les respondía... pero al final yo les pregunté... y ellas me respondieron... y yo me atreví a hablarles... y ellas me respondieron... y les conté mis miedos, mis fracasos, mis ilusiones, mis alegrías, mis sueños... pero ellas no me respondieron... solo me sonrieron, y comprendí que ellas ya lo sabían porque ellas eran parte de mí, porque ellas eran yo, porque había llegado al punto en que ya no podíamos hablar más, porque nos habíamos logrado compaginar en un "todo", y ya con palabras no bastaba para poder comprender, comprendí que mis sentimientos eran sus mismos sentimientos, que había logrado acoplarme con mi interior, y había conseguido hablar con mi interior sin ninguna traba, estaba hablando con mi interior a través de mi corazón.
Todas sonreían... y se despidieron de mí, porque en ese momento desaparecieron de mi visión, pero aparecieron en mi corazón. Y reino la oscuridad... y no veía nada, y me encontré solo en un rincón en que todo era desconocido para mí, en que todo era nuevo para mí. En mis pies sentí arena... Arena?... de donde salía esta arena?... la respuesta encontré cuando a lo lejos vi un gran reloj de arena que en su base tenía una abertura de donde caía la arena, y este reloj avanzaba, a veces retrocedía un poco, pero iba siempre avanzando... y vi que la arena que cubría el suelo estaba escrita, habían sobre la arena palabras, palabras que describían mi vida, que contaban mis penas, mis alegrías, que contaban todo lo que sentí algún día, que contaban cosas que nunca había pensado, pero que al leerlas se transformaban en mis pensamientos más profundos, en mis reflexiones que nunca obtuvieron una vocalización, en mi forma de vida que nunca más clara pude observar.
Y el reloj seguía avanzando, y seguían apareciendo palabras, y llegue a la parte en que estaba escrito el último año de mi vida... y lo leí, lo leí entero, el tiempo ya no importaba, solo importaba entender, y vi la actitud que tenía al principio de mi último año, y la comparé con mi actitud actual... y sonreí. Me gusto, los cambios eran buenos, eran muchos, y aun así era muy buenos, descubrí mis motivaciones durante este año, descubrí de donde saque la fuerza necesaria, descubrí mis anhelos, descubrí mis pensamientos, era como leer un libro, un libro con la mejor descripción que jamás nadie ha podido escribir, estaba leyendo a un narrador omnisciente, que me mostraba el porqué de mis acciones, que me mostraba el porqué de mis penas, el porqué de mis alegrías... y también me mostraba la lógica de mis actos, y me explicaba el porqué de las reacciones de los demás para conmigo. Me mostro en que cosas había caído, y las consecuencias de mis tropiezos, me explicó lo que tal vez nunca entendí de los demás, pero simplemente porque nunca me había dado el tiempo para pensar un poco en los demás. Y me enseñó a como vivir para que mis acciones sean de provecho para mí, y para los demás.
Y el reloj no se detenía, seguía escribiendo, y mientras más leía, más escribía, más arena iba cayendo, y deje de leer, porque ya no era necesario, porque ahora yo tenía el conocimiento de ese reloj, porque ese reloj era mío, yo era ese reloj, y ya no necesité que él me mostrara todo, porque aprendí a ser el propio escritor de estas arenas, y tomando un palo me agache en el suelo, al final, y escribí: "este reloj ya no escribirá para enseñarme a mirar, sino que escribirá para que el recuerdo yo pueda guardar".
Y caminé... y seguí mi camino, y no volví la vista atrás, y no pensé más en lo que dejaba, sino que me interne en los caminos de los que no sabía si iba algún día a volver, y llegué a una división en el camino... uno parecía muy fácil, limpio, amplio, iluminado con los rayos del sol, donde la alegría me invitaba a caminar por él, y otro oscuro, donde la maleza no dejaba ver más allá de unos metros, desde donde me llegaban gritos de dolor, de desesperación, de pena, de angustia.
Y elegí mi camino, y avancé por él. Estaba dentro de mí, estaba en mi propio ser, y yo estaba feliz... tenía que entender mis propios lamentos antes de conocer mi felicidad.
Y la oscuridad me rodeó. Y el vacio era un todo, y yo era parte de ese vacío, y vi un péndulo... era una cadena que colgaba de la nada, y que hacía oscilar una piedra vidriosa... de color indefinido, pero que expulsaba rayos de luz intermitentes entre la oscuridad. Este péndulo oscilaba cada un segundo, llegaba al límite de un lado, y se escuchaba el sonido de la cadena al rasgar el aire, hasta llegar al otro lado, todo en un segundo... y recordé...
En cada oscilación un recuerdo llenaba mi alma, y conté... 1...vi una pieza blanca con cortinas que recibían los rayos del sol de la tarde...2...yo corría por una calle vacía, la lluvia no me dejaba ver bien, y una lágrima quería salir, pero yo no la dejaba...3...gente, mucha gente, yo caminaba entre ellos, y parecía que no podía avanzar, y mientras más caminaba, más lejos parecía mi destino...4...era de noche, llovía, y yo estaba en un auto con alguien...5...corría de noche, y llovía, y mi corazón estaba lleno de alegría...6...abría una puerta y veía gente, y me miraban, y se alegraban por mi...7...un puente, una frase repetida, sol, mucho sol, miradas escondidas, esperanzas de los demás puestas en mi que se rompieron...8...ayuda, yo estaba ayudando, y los demás me lo agradecían, y estaba felices porque yo estaba ahí...9...la luna, puede hacer de un miedoso un héroe, o del más valiente un cobarde, yo lo sabía, muchas veces ella me había guiado en mi camino...10...enojo, ira, furia por la indiscreción...11...miedo, temor por las respuestas...12...mi boca estaba seca, no quería mirar, ser mirado, me quería esconder...13...una máscara, estaba ocultando mis emociones, y trataba que no se notara, y lo había conseguido...14...me vi muy vulnerable, pero los demás no lo creían, no aceptaban que yo lo pudiera ser, y yo así lo creía, porque habían algunos que dependían de mi...15...en el numero quince caí en una inconsciencia, porque eran muchos recuerdos, muchas cosas que ya había olvidado, y que me llegaban como nuevas, me hacía revivirlas de nuevo..... y los recuerdos salieron como fantasmas de este cristal, y me rodearon, y me mostraban cuales eran, y me animaban a comentarlos, a compartirlos, a volver a vivirlos... y lo hice, y me recupere, y de a poco fui tomando conciencia de mi propia historia, de mis recuerdos, y no los dejé más en el olvido, sino que transformé ese lugar en el lugar del recuerdo, y no del olvido, transforme mi olvido en la nada, y deje todo como recuerdos, para así poder aprender de ellos, y no volver a cometer errores en situaciones similares.
Y seguí adelante, y llegué a un lugar gigante, casi infinito, en donde estaba mi fe. Y mi fe me llenó, y mi fe voló y voló, más y más alto, y descubrí que mi motor principal era ese, que mi fuerza tenía una explicación ahí... en ese lugar estaba la explicación de todo, todo lo anterior tenía sentido, todo cobraba vida, todo lo que había visto antes era la nada misma, si esto no hubiese estado, todo mi ser se basaba en esto... descubrí la razón por la cual estaba ahí. Y era eso, necesitaba elevar mi fe hasta un punto en que casi no se pudiera avanzar más, para fijarme una meta cada vez más difícil, y así avanzar, con esfuerzo, pero con alegría, porque me di cuenta que mientras más difícil era mi meta, mientras más difícil era mi camino, más ayuda me daba mi fe, más fuerza recibía, y sabía que no caminaba solo, porque tenía mucha ayuda, tanta que casi me llevaban en brazos por mi camino.
Y ahí termine mi viaje... había encontrado todo lo que necesitaba en este momento, había encontrado lo necesario para seguir... me faltó recorrer miles de zonas, de partes escondidas, pero para mí, con eso bastaba... ya conocía el camino, ya sabía cómo continuar... y, aunque tal vez nunca vuelva a ese lugar, el solo recuerdo me dará la fuerza para avanzar por siempre, y nunca tratar de arrancar.
PD: Nunca supe bien si el viaje fue en mi mente o en mi alma, pero de lo que si se es que fue hacia mi propio ser...
mid2005
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